27 Oct Evita que se te seque el pollo
Lograr un pollo jugoso y lleno de sabor no tiene por qué ser complicado. Con algunos trucos antes y durante la cocción puedes evitar que la carne pierda demasiada humedad y termine seca.

Cocina el pollo fresco: si es posible, compra el pollo el mismo día que lo vas a preparar. La congelación y descongelación pueden hacer que pierda parte de su humedad. Si estaba refrigerado, sácalo unas horas antes de cocinarlo para que no esté demasiado frío.

Marínalo: dejar el pollo reposando unas dos horas en un marinado ayuda a darle sabor y mantener una textura más suave. El jugo de lima, limón o naranja funciona muy bien como base.

Cuida el grosor: si vas a cocinar varias piezas al mismo tiempo, procura que tengan un tamaño y grosor similar. Así evitarás que algunas se cocinen demasiado mientras otras quedan crudas.

Vigila la temperatura: para que conserve sus jugos, evita sobrecocerlo. La temperatura interna debe alcanzar los 75 °C. Si lo preparas al horno, una temperatura de entre 170 °C y 180 °C permite dorarlo sin quemarlo.

El truco de la mantequilla: mezcla mantequilla con especias y condimentos y colócala entre la piel y la carne antes de hornear. Este sencillo paso aporta sabor y ayuda a conseguir un pollo mucho más jugoso.
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